¿Quieres conocer 4 copas óptimas para beber tus tintos longevos?


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Copa Stölzle Experience Burdeos / Spiegelau Willsberger Anniversary Bordeaux / Riedel Cabernet Heart to Heart / Schott Zwiesel Fine Bordeaux Medoc. Foto: M. Water

A MANO O A MÁQUINA. En las comparativas de copas que realizan los críticos de vino acostumbran a salir mejor paradas las copas hechas a mano (sopladas a boca), que las hechas a máquina, cuya fabricación exige un grosor mínimo y suelen pesar más. Un modelo versátil de copa de un fabicante concreto, según la revista Vinum, pesó 87 gramos en su versión soplada y 141 gramos hecha a máquina. La automatización no ha podido superar a la mano humana, aunque los precios de las copas a boca pueden triplicar los de las mecanizadas. Además, las máquinas evitan las leves diferencias que se pueden dar entre una copa y otra cuando se fabrican de forma artesanal.

Buscar una copa producida a máquina, ajustando costes, para disfrutar de esos grandes vinos que guardamos años en la vinoteca, no es fácil. Los fabricantes han hecho un esfuerzo sorprendente para mejorar la producción mecánica de sus copas y que nos deja muy buen sabor de boca. Nos hemos ido a buscar 4 modelos de copas burdeos o cabernet fabricadas a máquina y que prometen.

Copa Riedel BurdeosRiedel Cabernet Sauvignon Heart to Heart
200 gr aprox. / 80 cl / 15 € ud. aprox. / Packs de 2
En Riedel son pioneros en adaptar las formas de las copas a las variedades y estilos de vino. En 1973 este fabricante austriaco presentó una decena de modelos atendiendo a como olemos el vino y a su paso por boca. Nunca ha dejado de fabricar copas cada vez más específicas. La forma de las líneas Extreme de Riedel (incluida en los packs Heart to Heart), nace en el año 2000 para los perfiles más frutales de los vinos americanos. El cáliz de la copa tiene forma de diamante, la superficie de evaporación del vino es amplia, concentra los aromas en nariz y los suaviza en boca.  Aunque Riedel tiene otra copa distinta para los burdeos, considera este modelo “americano” también adecuado para la cabernet de nuestro Viejo Mundo.

La blogger estadounidense de Wine Folly Madeline Puckette señalaba que con una cabernet con añitos del Valle de Napa (California), esta copa potenciaba la acidez y los aromas de fruta y flor.

Además, si bien es cierto que la copa potencia la acidez y la fruta en los tintos envejecidos, en realidad esto es positivo, ya que son los matices que hay que destacar en estos vinos, porque son los que decaen con el paso del tiempo. Aunque el cáliz  parezca voluminoso, 80 cl, no es exagerado en la mesa y es muy eficaz para la oxigenación de tintos de añadas viejas, que no siempre conviene decantar. La superficie de contacto con el vino es muy amplia y los aromas de cueros, chocolates, terrosos o especiados se concentran fácilmente en la boca de la copa. Estos aromas no se pierden en la amplia cámara de oxigenación de este modelo. Respecto a su peso, es ajustado a su volumen. Riedel cuenta con otros modelos muy interesantes que no hemos considerado para este perfil de vino, ya que se iban del rango de precio de este post.

Copa Schott BurdeosSchott Zwiesel Fine Bordeaux Medoc
172 gr aprox. / 66 cl / 7 euros ud. aprox. / La encontramos en packs de 6
Aunque Zwiesel cuenta con consolidadas líneas sopladas a boca en su marca Zwiesel 1872, a principios de los 60 fue pionera en la fabricación de copas elegantes a máquina, que tuvieron una muy buena acogida por la hostelería. La marca no ha dejado de mejorar sus técnicas de fabricación. Los técnicos de Schott Zwiesel en 2002, tras patentar el material Tritan, reemplazaron el plomo en la fabricación de copas por titanio y circonio mejorando la resistencia y durabilidad de sus productos. Este modelo presenta una forma más vertical, con una chimenea alta que se estrecha en la boca. Una forma realmente estética. El ángulo y altura de la chimenea la hacen también interesante, no solo para burdeos, cabernet o merlot, sino también para vinos con mayor grado de alcohol, como suelen ser los cálidos tintos mediterráneos de monastrell, garnacha o syrah.

La colección Fine se ha desarrollado, según el catálogo, con la colaboración de la escuela alemana de sumillería Deutsche Wein-und Sommelierschule.

La evaporación del alcohol facilita la elevación de las moléculas aromáticas que se concentran en la boca de la copa. Por eso, los vinos viejos mediterráneos, con mayor grado de alcohol,  aparecían intensos y vivos en esta copa durante nuestras catas. Además, hay que destacar que se ha resuelto muy bien la unión entre el tallo y el cáliz, lo que se agradece al tacto, ya que parecen de una sola pieza. Un tallo corto facilita su almacenamiento y reduce el peso global de la copa.

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Los diferentes modelos “burdeos” en la mesa, Stölzle / Spiegelau / Riedel  / Schott Zwiesel. Foto: M. Water

 

Copa Spiegelau BurdeosSpiegelau Willsberger Anniversary Bordeaux 
190 gr aprox / 63,5 cl / 12,25 euros ud. aprox. / La encontramos en packs de 4
El fotógrafo gastronómico austriaco Johann Willsberger, uno de los fundadores en los años 70 de la influyente revista de gastronomía y vino Gourmet, diseñó en 1982 una serie de copas para Spiegelau cuya forma ya daba preeminencia a un fondo amplio frente a la forma de tulipán de muchos de los modelos de la época. Aunque el diseño original se concibió para su fabricación manual, tres décadas más tarde la fábrica optó por ofrecer una versión producida a máquina más accesible. Por algún motivo, las formas de las copas de esta serie no solo no han perdido vigencia, sino que hoy son más contemporáneas. En este modelo, Spiegelau demuestra un alto nivel de desarrollo en la fabricación automática.

Las copas Willsberger Anniversary Bordeaux tienen un base amplia, pero el tallo es extremadamente fino y largo. La copa casi parece estar formada de una pieza ya que, en su fabricación, el tallo se extrae desde el cáliz. Estos aspectos la asemejan a una copa soplada a boca, aunque se fabrica a máquina.

El diseño original lo creó para la marca el fotógrafo gastronómico austriaco Johann Willsberger, uno de los fundadores  la revista Gourmet, su forma vanguardista da preeminencia a un fondo amplio de la copa.

Por otra parte, su peso, unos 190 gramos, es más propio de la fabricación automática. Un cáliz amplio deja el espacio necesario a la aireación de los tintos longevos, como corresponde. El diseño es acertado por la amplia superficie de contacto del vino con el oxígeno. Se mostró mostró óptima para expresar los aromas de cueros y chocolates de nuestro burdeos.

Copa Stolzle BurdeosStölzle Experience Bordeaux
165 gr aprox. / 64,5 cl / 5,6 euros ud. aprox. / La compramos en packs de 6
Stölzle Lausitz se ha ido abriendo mercado entre los profesionales en nuestro país, aunque tiene una tradición de más de 125 años en Alemania, también fue pionera a finales de los 60′ en la fabricación de copas a máquina. Esta copa tiene una capacidad razonable de 64,5 cl que permite que los vinos se aireen sin dificultad. En nuestras catas se ha mostrado como una máquina de abrir vinos, tanto los burdeos viejos como los tintos mediterráneos con envejecimiento. Puede que los técnicos acertaran con el ángulo de la chimenea, que es relativamente alta, o por su curvatura, que se estrecha hasta la boca de la copa. La cuestión es que las moléculas aromáticas parecen circular con agilidad, considerando su verticalidad. Un tallo más bien corto facilita su almacenamiento y reduce su peso global. El tallo es fino y a la vista parece fabricada de una pieza, aunque seguramente sea en dos. La juntura que pueda haber entre el pie y el tallo de este modelo es imperceptible. La copa es una pieza entre el tallo y el cáliz.

En la revista alemana Stern en 2009 el jurado de expertos la situara en tercera posición, a ciegas y con guantes. Una posición notable ya que competía con otras copas sopladas a boca y cuyo precio era bastante más alto.

No nos atrevimos a incluir modelos más recientes de Stölzle, ya que este modelo está muy consolidado.  Tenía que estar presente en nuestras reseñas ya que su fabricante celebró que en la revista alemana Stern en 2009 el jurado de expertos la situara en tercera posición, en una prueba a ciegas y con guantes. Una posición notable, ya que competía con otras copas sopladas a boca y cuyo precio era bastante más alto. Propietarios y representantes de las fábricas, formaron parte de dicho jurado, junto con periodistas y sumilleres.

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